Paz raizal como subversión moral

Ángel Libardo Herreño Hernández
Docente Cátedra de la UPN

Conmemoramos el centenario del natalicio del maestro Orlando Fals Borda. Su presencia es memoria viva como educador y científico social; su obra intelectual, un referente para la formación y una tarea qué proseguir. Esta reflexión se centra en la pregunta por su contribución a la comprensión y las luchas por la paz. Esto conduce a enfocarnos en el intelectual orgánico creador de “ciencia subversiva” (Gantiva, 2025), porque en “la obra de Fals el científico social es inseparable de Fals el militante del cambio social” (Sandoval, 2009).

En efecto, fruto de un compromiso sostenido y directo con la construcción de alternativas que condujeran hacia un nuevo orden social, desde su elección como miembro de la Constituyente de 1991, presidente de la Alianza Democrática y secretario de la Comisión de Ordenamiento Territorial hasta su fallecimiento en 2008, su militancia y producción teórica por la paz son el rasgo más sobresaliente.

Fue presidente honorario del Polo Democrático Alternativo, organización política que se configuró en 2005 y que ha pasado a conformar el actual Pacto Histórico, y no echamos al olvido la Revista CEPA, su último esfuerzo editorial que pretendía “apoyar y estimular los trabajos organizativos y de dirección del principal actor político nuevo que está cumpliendo la histórica misión de abanderar el cambio necesario” (Vega, 2025).

En 2007 retomó su trabajo teórico “La subversión en Colombia: el cambio social en la historia” que había publicado cuatro décadas atrás y resuelve modificarlo. En la nueva versión, el maestro valora “aquella construcción intelectual” que germinó en su juventud como “ortodoxia con profecía por los horizontes que proyectaba”. Y por eso le da continuidad, ampliándola antes de morir. (Fals, 2008).

¿Qué aporta esa construcción intelectual a la paz hoy? Consideramos que su red de categorías contribuye a esclarecer el sentido de expresiones como “paz”, “progresismo” o “cambio social” que con frecuencia se tornan acomodaticias y ambiguas, puesto que el propósito de la obra consiste en entender “la naturaleza de los procesos de cambio social en la historia de Colombia (y otros países colonizados) no sólo en el pasado, sino como se dibujan en el presente” (Fals, 2008).

Con este fin, el tejido conceptual parte de la idea de orden social referida a “las formas de vida actuantes que se manifiestan en una sociedad durante un periodo histórico” (Fals, 2008). Un orden social consiste en el relacionamiento dialéctico de cuatro componentes fundamentales:

  • Los valores (ethos) que contienen la visión o espíritu telético y utópico de dicho orden en tensión con los antivalores, que son aquellos con que se impugna los de los grupos dominantes o hegemónicos.
  • Las normas (y las contranormas), que son ante todo de contenido sociocultural así se manifiesten en lo moral o lo jurídico).
  • Las instituciones u organización social (que incluye los disórganos que se configuran y actúan desde fuera de ellas con el propósito de cambiar el orden social); y,
  • Las técnicas, previas o existentes que se enfrentan a las innovaciones técnicas que las hacen vetustas y se refieren primordialmente a la esfera productiva.

El orden social tiende a hacerse estable en la medida en se logre ajustar a los cambios acumulativos que pueden irse dando en los diferentes componentes, pero cuando estas mutaciones, que pueden provenir de su interior o del exterior, tienden cada vez más a la saturación, el orden social entra en proceso de transformaciones que apuntan a subvertirlo (compulsión). “El cambio solo se torna subversivo cuando lo promueven los grupos comprometidos con la transición entre órdenes sociales” (Fals, 2008).

La categoría cambio social subversivo permite afirmar el carácter sociocultural que requieren las transformaciones económicas y políticas. El cambio social deviene realmente transformador cuando su élan (impulso) afecta ante todo el ethos del orden social dominante, confrontando su normatividad moral e institucional, los procesos organizativos, movimientistas y las personas mismas, y propiciando que “el descubrimiento del espíritu de clase sea en estas circunstancias, un punto crítico que determina el curso de acontecimientos posteriores” (Fals, 2008), se trata de una nueva conciencia colectiva en potenciación a la que llama subversión moral.

Fals encuentra, al actualizar su estudio, que el régimen de la paz burguesa, que fue el Frente Nacional había culminado, pero el orden social burgués persistía. “Las tensiones estructurales del Orden no se aliviaron y sus grietas se abrieron todavía más” (Fals, 2008). El guerrerismo total marca la ruta al clímax de la descomposición y la saturación patológica del orden establecido particularmente con los gobiernos mafioso-paramilitares de Álvaro Uribe.

En contravía, las luchas de los movimientos sociales y políticos por la paz y los derechos, cada vez más señalan hacia el anticlímax capaz de condensar los cambios profundos. En términos de Fals “se crean así dos columnas opuestas: una la de la Tradición y la otra la de la Subversión moral” … “Dos ethos se enfrentan: el desarrollista o reformista que defiende el orden, y el holista que busca transformarlo” (2008).

En consecuencia, se puede proponer la paz raizal como subversión moral para ponerla como telos holístico de las transformaciones hoy. Es un llamado para que el progresismo no sea simplemente “el sujeto histórico del posneoliberalismo” (Stolowicz, 2016) y no se pierda el horizonte subversivo del cambio capaz de configurar un nuevo orden social. La paz raizal como topia (utopía relativa en compulsión).

Si alguna derrota ha querido causarnos el neoliberalismo es la del suicidio de las utopías, que es el desarraigo en el presente abismal de los genocidios, sin pasado ni sin futuro. La paz raizal como subversión moral es utopía posible, pluralista y diversa, conduce a materializar en la historia un orden social cuidador de la Vida, puesto que es necesaria una revolución ética que consiste entre otros rasgos en que “la Vida se defiende ante toda forma de violencia” (Cepeda, 2025).

Referencias

CEPEDA CASTRO, Iván (2025) Las tres revoluciones para una Colombia potencia mundial de la Vida. Pacto Histórico. Bogotá.

https://ivancepedacastro.com/wp-content/uploads/2025/10/000-Tres-revoluciones-libro-TdeER-2025-oct-25-2025-v11.pdf

FALS BORDA, Orlando (2008) La subversión en Colombia: El cambio social en la historia. FICA-CEPA. Bogotá.

https://sentipensante.red/wp-content/uploads/2021/03/La-subversi%C3%B3n-en-Colombia.pdf

GANTIVA, Jorge (2025) La ciencia subversiva de la utopía raizal. En:

https://www.jornada.com.mx/2025/07/08/opinion/012a2pol

SANDOVAL, Luis (2009) POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO: ¿Hacia dónde? ¿Con quiénes? Democracia Hoy Escuela de Ciudadanía & de Gobierno. Bogotá.

STOLOWICZ Beatriz (2016) El misterio del posneoliberalismo Tomo II: La estrategia para América Latina ILSA –En clave de Sur– Colombia

VEGA CANTOR Renán (2025) Editor sentipensante. Orlando Fals Borda, productor de publicaciones de izquierda. En:

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